sábado, 25 de enero de 2020

El colegio religioso

De vuelta de una de nuestras escapadas nos pasamos por este colegio, hacía tiempo que queríamos visitarlo, pero entre falta de tiempo, que si lo habían cerrado y que nos habían dicho que estaba ocupado por ocupas pues lo íbamos dejando pasar, hasta que por fín pudimos visitarlo, aunque lo encontramos bastante destrozado.
Dejamos el coche donde no estorbara y entramos al recinto del colegio (toda la valla estaba caída) buscamos rápidamente por donde acceder, una ventana a un metro y medio aprox del suelo, de un impulso saltamos uno a uno.
Una vez dentro empezamos a recorrer el colegio, con un poco de miedo e inseguridad, no sabíamos si iba a haber alguien dentro.
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Nos adentramos por los oscuros pasillos, el colegio tenía tres plantas, primero nos aseguramos que no hubiera nadie, recorriendonos todos los pasillos y con el oído bien afinado.






En planta menos uno se encontraba el gimnasio.



Volvimos a subir y entramos en una habitación demasiado bien colocada, como si viviese alguien allí, la persona o personas que allí residían o habían residido tenían una cuerda de tender improvisada en medio del pasillo con ropa interior colgada, lástima que de los nervios que llevaba no hice ninguna foto.




Subimos a los pisos superiores donde dormían los niños en una planta y las niñas en otra.





En estas habitaciones que estaban apartadas creemos que dormirían los profesores u otros niños.





De todas las aulas solo había dos que merecieran la pena, las demas estaban destrozadas.





Por último, también tenía una iglesia pero fuera de lo común.



Esta cruz tan poco común representa al crucifijo religioso, que es una representación muy expresiva de la Cruz de la Pasión de Jesucristo, que como principal particularidad no tiene un travesaño horizontal, sino dos oblicuos, dando una forma de "Y". Son propios de la escultura gótica de Alemania de finales del siglo XIII y principios del siglo XIV.
Se atribuye esta particular forma a la voluntad de reproducir el aspecto de las ramas de un árbol, acorde con la tradición cristina de relacionar la Cruz de Cristo con el árbol de la ciencia del bien y del mal, uno de los árboles del paraíso, por medio del cual se cometió el primer pecado del mundo y la humanidad se vio condenada al pecado hasta que, con la redención que se produjo por el sacrificio de Cristo, se quitó el pecado del mundo.
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¡Espero que os hay gustado y nos vemos en la próxima entrada!

sábado, 14 de diciembre de 2019

La casita del jabalí

Esta casita tan peculiar nos la encontramos de casualidad de camino hacia otro abandono. Las cristaleras del salón y la puerta trasera estaban rotas y pudimos acceder sin ningún problema.
Era una casita muy pequeña pero con mucho encanto, constaba de dos plantas, con una cocina-salón, una habitación y un cuarto de baño.
Espero que os guste.
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Subamos arriba...












¡Nos vemos en la próxima!


domingo, 10 de noviembre de 2019

La casita del 85

Esta pequeña casita decadente nos la encontramos de casualidad, estaba la puerta abierta de par en par en mitad de una carrtera convencional, aparcamos el coche donde no estorbara y nos adentramos a su interior. 
Su último año de vida según el calendario de la cocina fue en 1985. No pudimos averiguar nada más de esa casita. Estuvimos muy poco tiempo e hicimos poquitas fotos, estaba diluviando, la cámara mojándose y temiamos que se nos cayera la casa encima.

Nada más entrar nos encontramos con un pequeño salón, con la mesa puesta y todo comido por la humedad que había dentro.




Se comunicaba con la cocina que estaba llena de cacharros.




La cocina se comunicaba con una especie de despensa-almacén o un ¿bar? no lo conseguimos descubrir.


Subimos arriba por el lado de la pared, con mucha precaución y cuidado, las escaleras eran de madera y a cada paso que dábamos crujian y se hundia. Conseguimos subir, pero el suelo estaba aún peor.


Yo, al pesar menos, me adentré con cuidado a las habitaciones.
En esta habitación la cama iba a terminar en el piso de abajo, es cuestión de tiempo.


Aquí se observa mejor el suelo de esa habitación como estaba.


Seguimos por las demás estancias...
Esta habitación era la que mejor estaba, aún con la ropa colgada en el armario.



La última habitación que me pude asomar fue esta, la mitad de la cama estaba en el piso de abajo la otra mitad arriba.
Lo que no vimos fue ningún baño, me imagino que estaría al final del pasillo que no pudimos acceder.


Este es el tipo de casas que nos encanta visitar, la decadencia por el paso del tiempo, sin vandalizar.
Al salir nos sentimos un poco ñoños y con nostalgia, era una casita antigua que lo más probable fallecieran los dueños y se quedó en el olvido.
¡Nos vemos en la próxima!